Preguntas frecuentes > Ortodoncia
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¿Qué es la ortodoncia?
La ortodoncia es la rama de la odontología que se ocupa de la prevención y corrección de las irregularidades de los dientes y del mal encaje entre los dientes superiores e inferiores ("maloclusión"). Esto puede ser resultado de una mala colocación de los dientes en el hueso que los soporta, o de una relación alterada del hueso maxilar superior con la mandíbula, debida a un crecimiento desproporcionado entre ambos.
¿Por qué es beneficioso el tratamiento de ortodoncia?
Porque la maloclusión dental tiene una serie de repercusiones negativas: -Estéticas: El aspecto de la sonrisa y de la boca es muy importante en la imagen que ofrecemos de nosotros a los demás. Una sonrisa agradable aumenta la confianza y la autoestima. También la posición del mentón y del labio superior tienen una repercusión estética importante. -Funcionales: Para que haya un buen funcionamiento del mecanismo masticatorio, los dientes superiores e inferiores deben encajar adecuadamente, como hacen los dientes de una cremallera. Si alguna de las partes está desordenada no se produce un buen encaje ni una buena función, lo que puede dar lugar a problemas de diversa índole, desde digestivos a trastornos en el habla o molestias en la articulación de la mandíbula, dolor de oído y de cabeza, etc. -Higiénicas: La malposición de los dientes produce rincones poco accesibles a la limpieza, con la consecuente retención de alimentos y placa bacteriana, riesgo de caries, inflamación y sangrado de las encías, y mal aliento.
¿Cuál es la posición ideal de los dientes?
En la llamada "oclusión ideal", al cerrar la boca los dientes superiores cubren ligeramente por delante a los inferiores, manteniendo el contacto con ellos. Deben cubrir de un tercio a la mitad de los inferiores. En la parte posterior, la arcada dentaria superior debe ser más ancha que la inferior. La anchura de la arcada superior está en relación con la anchura y forma del paladar. Todos los dientes deben estar bien alineados en sus arcadas, sin espacios entre ellos, excepto cuando se trata de dientes de leche, que es más beneficioso que estén separados entre sí. De este modo habrá más sitio para la colocación de los dientes definitivos, que son más grandes que los de leche. Si miramos de frente una sonrisa, la línea media superior (el punto donde se juntan los dos incisivos centrales) debe coincidir con la mitad de la cara, y coincidir también con la línea media inferior.
¿Qué alteraciones de la oclusión pueden darse?
Cuando los dientes superiores están más adelantados que los inferiores, sin contactar con ellos, se dice que hay "resalte aumentado", y cuando son los incisivos inferiores los que quedan por delante de los superiores, es un "resalte invertido". El primer caso suele coincidir con un perfil de la cara en que el mentón está más atrasado que el labio superior ("Clase II"), mientras que en el segundo caso es la mandíbula la que queda más adelantada que el labio superior ("Clase III"). Cuando la relación entre los maxilares es la correcta se dice que están en "Clase I". En todas las situaciones anteriores se puede producir "apiñamiento dentario" por falta de sitio para los dientes. Si por el contrario hay un exceso de espacio se observarán separaciones ("diastemas") entre ellos. En la zona anterior, si los superiores cubren a los inferiores más de la mitad de su altura es una alteración llamada "sobremordida" y si no los cubren en absoluto se denomina "mordida abierta". Si la anchura de arcada superior e inferior no está bien coordinada es como si una caja y su tapa tuvieran diferentes anchuras, no encajan bien. Esta alteración se llama "mordida cruzada" y suele ser el resultado de tener un paladar estrecho. Como consecuencia la mandíbula se desvía a una posición que no es la correcta, lo que puede dar lugar a molestias en la articulación y a un crecimiento asimétrico mandibular. En estos casos se puede ver como la línea media dental superior no coincide con la inferior. Otras alteraciones se pueden producir por tener algún diente de más ("supernumerario") o de menos ("agenesia") o por que los dientes erupcionan por un sitio que no es el adecuado ("erupción ectópica").
¿Cuál es el origen de las maloclusiones?
Generalmente no hay un origen único en el desencadenamiento de una maloclusión. Intervienen factores hereditarios y estructurales (como el tamaño de los dientes y de los huesos, la dirección eruptiva de los dientes, la dirección de crecimiento de los huesos, etc.) y otros ambientales. Dentro de los ambientales los más importantes son la presencia de malos hábitos en el niño, como chuparse el dedo o el uso de chupete o biberón hasta edades avanzadas. Lo ideal es que estos hábitos se eliminen antes de los cuatro años de edad. Otro hábito que produce alteraciones en la posición dentaria es la "deglución atípica": cuando el niño traga saliva empuja los dientes con la lengua y hace que éstos se muevan. La forma correcta de tragar es apoyando la punta de la lengua en el paladar justo por detrás de los dientes, sin tocarlos. También el hábito de respirar por la boca en lugar de por la nariz afecta a las estructuras óseas, haciendo que el maxilar superior sea más estrecho. Muchas veces las vegetaciones son las culpables de esta forma de respirar. La presencia de caries o la pérdida de dientes, sean de leche o permanentes, también son causa de alteraciones, porque dan lugar a que los dientes vecinos se muevan de su sitio. En muchas ocasiones eso impide que los dientes permanentes que aún tienen que salir tengan sitio para hacerlo.
¿Cómo se pueden prevenir las maloclusiones?
Una forma de prevenir maloclusiones es corregir los malos hábitos en el niño cuando es pequeño. El uso del chupete o biberón y el chuparse el dedo no debería mantenerse más allá de los tres años de edad. Hay que corregir el hábito de respirar por la boca, extirpando las vegetaciones si es necesario, y de tragar empujando los dientes con la lengua. También es importante arreglar las caries en los dientes de leche y permanentes, y evitar las pérdidas dentarias, o cuando son inevitables colocar prótesis, si son dientes permanentes, o mantenedores de espacio si son de leche. Los mantenedores de espacio son aparatos que evitan que se muevan los dientes vecinos y ocupen el sitio que necesita para salir el diente permanente. Es aconsejable que el ortodoncista revise la dentición infantil a partir de los seis años, pues hay problemas que a edades tempranas se pueden corregir fácilmente o evitar que se lleguen a producir. En muchos casos los tratamientos precoces evitan la necesidad de sacar dientes definitivos en un tratamiento de ortodoncia más tardío.
¿Cómo se corrigen las maloclusiones?
Existen dos tipos generales de aparatos que se utilizan en los tratamientos de ortodoncia: removibles y fijos. Los aparatos removibles se llaman así porque se pueden quitar (remover) de la boca por el propio paciente. Se suelen usar en tratamientos tempranos, cuando el paciente todavía tiene dientes de leche. Sus objetivos suelen ser ensanchar las arcadas, pequeños movimientos dentarios, ganar espacio para los futuros dientes permanentes y coordinar correctamente la arcada superior con la inferior. Los aparatos fijos van pegados a los dientes y no pueden ser retirados por el paciente. Se usan en pacientes que ya han cambiado todos sus dientes de leche. Están formados por unas piezas que se pegan a los dientes ("brackets") y unos alambres metálicos que se fijan a las brackets para mover los dientes. Las brackets pueden se metálicas o de materiales del mismo color que el diente. Los primeros son más resistentes y se usan en niños y adolescentes; los blancos se suelen reservar para pacientes de más edad, con mayores requerimientos estéticos, pues son más frágiles y delicados. También hay aparatos auxiliares que suelen adaptarse a unas bandas metálicas que se pegan a las muelas. Estos se pueden utilizar en tratamientos a cualquier edad, con unos objetivos muy concretos. En algunos casos la falta de espacio para los dientes obliga a extraer dientes permanentes para poder hacer un tratamiento correcto. En muchas ocasiones esto puede evitarse si se inicia el tratamiento tempranamente, antes de cambiar todos los dientes de leche.
¿Qué son los minitornillos?
Los minitornillos ortodóncicos son unos tornillos metálicos de pequeño tamaño que se colocan en el hueso a través de la encía, después de poner una pequeña cantidad de anestesia local. Se utilizan para controlar el movimiento dentario, pues el tornillo se queda fijo en el hueso y podemos apoyarnos en él para controlar los dientes que queremos mover y los que no.
¿Cuándo es necesario extraer dientes sanos?
En los casos en que el tamaño de los maxilares no es suficiente para albergar a todos los dientes bien alineados no hay más remedio que extraer algunos dientes. Lo normal es extraer cuatro dientes, uno a cada lado y en cada arcada, para que cuando se cierren los espacios no queden los dientes torcidos hacia un lado. Lo más habitual es que los dientes que se extraigan sean los primeros premolares, aunque en determinados casos se puede variar el tipo y número de dientes a extraer. No siempre que falta espacio es necesario extraer dientes sanos. Cuando la falta de espacio es pequeña o moderada se puede recurrir a otros sistemas, como aumentar la anchura de la arcada, desplazar dientes hacia delante o atrás, o desgastar ligeramente algunos dientes para disminuir su anchura. Para saber cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso, hay que hacer un estudio ortodóncico, como se explica más adelante.
¿A qué edad se pueden realizar los tratamientos?
Los tratamientos de ortodoncia pueden realizarse a cualquier edad. La diferencia fundamental es que los niños y adolescentes aún están creciendo y el tamaño y posición de los huesos maxilares pueden modificarse durante el tratamiento, mientras que en los adultos ya no va a haber cambios en los huesos, lo que a veces condiciona las posibilidades del tratamiento. Hay casos en los adultos en que se puede combinar el tratamiento ortodóncico con cirugía maxilofacial, de modo que también se pueda corregir la posición de los huesos.
¿Qué pasos se siguen en un tratamiento de ortodoncia?
En primer lugar, tras ver al paciente, hay que hacerle un estudio diagnóstico. Para ello se toman una serie de registros: fotografías de la cara y la boca, modelos de los dientes en escayola y dos radiografías, panorámica y telerradiografía de perfil. Sobre la radiografía de perfil se trazan una serie de planos y ángulos que nos proporcionan datos sobre el tamaño y posición de los huesos maxilares y la colocación de los dientes en ellos ("análisis cefalométrico"). Con estos datos se confecciona un plan de tratamiento y un presupuesto. Éste normalmente consiste en el pago de una entrada inicial y cantidades mensuales durante un periodo de tiempo establecido. En función de la edad del paciente y de las características de la maloclusión se puede programar un tratamiento precoz, con aparatos removibles, o un tratamiento con aparatos fijos. La duración del tratamiento precoz suele ser de alrededor de un año y el tratamiento con aparatos fijos entre dos años y dos años y medio. En algunos casos, tras el tratamiento precoz es necesario pasar a una segunda fase con aparatos fijos. Ésta suele tener menor duración, gracias a la preparación del tratamiento anterior, y en muchos casos gracias a él se evitan las extracciones dentarias. Durante el tratamiento lo normal es acudir a la consulta una vez al mes. Cuando se retiran los aparatos los dientes tienen tendencia a moverse del sitio por lo que es necesario llevar algún tipo de aparato sencillo, para evitar que esto se produzca. En la arcada superior se suele poner algún aparato para las noches y en la inferior un alambre pegado a la parte interna de los dientes, que no se ve ni molesta. Esta es la llamada fase de "retención", durante la cual se siguen haciendo visitas al ortodoncista, pero cada vez más espaciadas. La duración de este periodo varía en función de las características de la maloclusión tratada.
¿Qué cuidados hay que mantener durante el tratamiento?
Cuidados higiénicos: Durante el tratamiento es importante llevar una higiene dental muy cuidadosa. Los aparatos hacen que se retenga más placa dental y restos de alimentos en los dientes y hay que dedicar algo más de tiempo a su limpieza. Hay que cepillarse después de las comidas, prestando especial atención a la zona de los dientes que está junto a la encía, pues es donde más suciedad se retiene. Se debe usar una pasta con flúor y cambiar de cepillo regularmente (cuando se aprecie que las cerdas empiezan a curvarse). También es conveniente realizar enjuagues diarios con colutorios especiales para pacientes con aparatos de ortodoncia. Cuidados de los aparatos removibles: Al poder sacarse de la boca hay que cuidar de no perderlos o golpearlos, pues pueden romperse o deformarse. Para ello se suele administrar una cajita donde guardarlos. Hay que mantenerlos limpios lavándolos a diario con cepillo y pasta de dientes. Si se deposita sarro en ellos se pueden sumergir en una solución de vinagre. Los aparatos deben encajar perfectamente en la boca. De no ser así hay que comunicárselo inmediatamente al ortodoncista. Cuidados de los aparatos fijos: Hay que evitar los elementos duros que pueden despegar los aparatos o doblar los alambres, lo que provocaría que los dientes se movieran incorrectamente. Por eso no hay que tocarse los aparatos con los dedos, lápices o bolígrafos, ni morderse las uñas o usar palillos. Hay que evitar comer frutos secos, caramelos, aceitunas con hueso, hielo, etc. La fruta debe ser partida en trozos pequeños y los bocadillos hacerse con pan blando. Los portadores de aparatos estéticos deben intentar controlar el consumo de sustancias que pueden teñirlos, como café, té, bebidas de cola o tabaco. Si se nota que alguna pieza se ha despegado hay que comunicárselo al ortodoncista lo antes posible.
¿Qué riesgos supone un tratamiento de ortodoncia?
Lo normal es que el tratamiento de ortodoncia no tenga ninguna consecuencia negativa. Los mayores riesgos provienen de la falta de una higiene dental adecuada. Ello puede dar lugar a caries, manchas en el esmalte e inflamación y sangrado de las encías. Si hay una higiene adecuada ninguno de estos problemas aparece. Es normal que al principio de colocar aparatos se puedan producir pequeñas llaguitas en las mucosas, que se curan en pocos días, sin cuidados especiales. Si persisten hay que comunicárselo al ortodoncista. También es normal sentir sensibilidad en los dientes los primeros días después de acudir a la cita de tratamiento. En algunos casos, poco frecuentes, puede producirse un acortamiento de la raíz de algún diente durante el tratamiento, sin que, por lo general, llegue a tener mayores consecuencias. Esto es debido a una mayor propensión por parte de algunos pacientes, o a casos en que el diente ha sufrido un traumatismo anterior. También puede ocurrir en algún caso que se pierda algo de la encía que se adhiere a alguno de los dientes, quedando éste con una altura aparente algo mayor. Puede estar relacionado con mala higiene, o dientes que han tenido que moverse mucha distancia. No suele tener mayores consecuencias y en todo caso puede solucionarse con un injerto de encía.
¿Qué pasa cuando se termina el tratamiento?
Una vez terminado el tratamiento hay que seguir las instrucciones del ortodoncista sobre el uso de aparatos de retención, pues de lo contrario se pueden producir movimientos indeseados de los dientes. También hay que acudir a las citas esporádicas que se continuarán programando durante el periodo de retención. Hay pacientes que tienen las muelas del juicio en una situación desfavorable y es conveniente extraerlas para evitar que empujen al resto de dientes y modifiquen su posición. En todo caso hay que entender que la boca, al igual que el resto del organismo, está siempre en un proceso dinámico de evolución y con el tiempo pueden producirse pequeños cambios respecto a lo conseguido con el tratamiento. Es imposible predecir si esto va a ocurrir o no, pero puede evitarse usando los retenedores de forma indefinida.
¿A qué edad deberíamos llevar a los niños a la consulta del ortodoncista?
Cualquier edad es buena para hacerse una revisión, pero la primera debería ser por lo menos hacia los 6 años de edad, que es cuando empiezan a salir los primeros dientes permanentes.
Me han dicho que hasta que no se caen todos los dientes de leche no hay que poner aparatos, ¿es verdad?
Dependiendo del problema que se tenga es preferible esperar a que se hayan cambiado todos los dientes de leche, o hasta que sólo quedan unos pocos, que suele ser hacia los 11 ó 12 años de edad. Pero hay muchos casos en que es muy beneficioso comenzar un tratamiento de ortodoncia a edades más tempranas, bien para corregir las llamadas “alteraciones funcionales”, que pueden alterar el crecimiento de la mandíbula y la función de su articulación, bien para ganar espacio para los dientes que tienen que salir, con lo que en muchos casos se puede evitar la necesidad de extracciones de dientes permanentes. También una intervención temprana puede controlar el crecimento de los maxilares cuando no se produce de forma adecuada.
Cuando yo era joven no eran tan comunes los tratamientos de ortodoncia y ahora ya debe ser demasiado tarde para mí. ¿Hasta qué edad se pueden realizar los tratamientos?
No hay ningún límite de edad para los tratamientos de ortodoncia. Cada vez hay más adultos con aparatos; la única diferencia con los jóvenes es que en los adultos los huesos ya han terminado de crecer, pero los dientes se pueden mover por igual. Pensando en los adultos se han desarrollado aparatos que van pegados a los dientes, que en lugar de ser metálicos tienen el mismo color que el diente y son, por lo tanto, más estéticos, aunque más frágiles.
¿Son dolorosos los tratamientos de ortodoncia?
No son dolorosos, aunque hay momentos en que pueden producir algunas molestias, sobre todo los primeros días después de colocar los aparatos. En los aparatos de quita y pon, los primeros 2 ó 3 días se produce mucha saliva y se altera un poco el habla, pero después los pacientes se adaptan a ellos con facilidad. Los aparatos fijos pueden producir alguna llaguita al principio, pero se cura rápidamente. Durante uno o dos días después de acudir a la cita con el ortodoncista es normal sentir un poco de presión en los dientes, que están más sensibles, pero después se normaliza la situación.
¿Se estropean los dientes con los aparatos?
No, siempre que se lleve una higiene adecuada. La falta de limpieza sí puede provocar que aparezcan manchas en los dientes, caries e inflamación y sangrado de las encías, pero llevando una higiene adecuada esto no se produce. Hay que cepillarse después de las comidas, prestando especial atención a la zona de los dientes que está junto a la encía, pues es donde más suciedad se retiene. Se debe usar una pasta con flúor y cambiar de cepillo regularmente (cuando se aprecie que las cerdas empiezan a curvarse). También es conveniente realizar enjuagues diarios con colutorios especiales para pacientes con aparatos de ortodoncia.
¿Es cierto que los dientes se pueden volver a descolocar cuando se quitan los aparatos?
Cuando se quitan los aparatos los dientes mantienen cierta tendencia a volver a descolocarse. Por eso después del tratamiento se colocan unos aparatos sencillos para evitar que esto ocurra. En la arcada inferior se suele poner un alambre pegado a los dientes de delante, por la parte de dentro, que no se ve ni molesta para nada. En la arcada superior se suele colocar algún aparato para llevar por las noches.
¿Cualquier dentista puede realizar tratamientos de ortodoncia?
En la carrera de Odontología se estudia la asignatura de ortodoncia y por lo tanto el título de licenciado en Odontología habilita a cualquier dentista a realizar tratamientos de ortodoncia. Pero debido a la duración de los tratamientos, en la carrera no se recibe una enseñanza práctica suficiente y por ello se realizan en las universidades cursos de postgrado para formar especialistas en ortodoncia. En todos los países de la Unión Europea está reconocida oficialmente la especialidad de ortodoncia, menos en España y Austria. En España se suele llamar ortodoncista a aquel dentista que tras realizar los cursos de especialización, tiene una dedicación exclusiva a la ortodoncia. |
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